El pueblo de Ea nace en el siglo XVI cuando pescadores de las aldeas vecinas de Ereño, Bedarona y Natxitua, establecen un asentamiento permanente de pescadores en el puerto natural que forma la ría de Ea.
El río Ea forma una estrecha ría en su desembocadura, en la que se encuentra encajonada la localidad, con las casas alineadas en estrechas calles paralelas al río y un pequeño y antiguo puente que salva el cauce. La pequeña playa y el abrigo de pescadores quedan protegidos en el fondo de la ría, quedándo sin agua durante la marea baja.



